martes, 18 de diciembre de 2012

Feliz 2013


     La felicidad es un paraíso interior 
al que podemos acceder
siempre que queramos


   ¡FELIZ AÑO A TODOS LOS AMIGOS 
DE ESTE BLOG!


Foto: Imagen de la vibración del agua con una sinfonía de Beethoven, de Masaru Emoto 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Postura de la Esfinge



Esta asana recuerda a las esfinges de Egipto, pues así es la postura que adopta el cuerpo.
Lleva la atención, al igual que en la postura de la cobra, a tus pies y piernas apoyadas y empujando el suelo.
Coloca ahora, elevando el tronco, tus codos en línea recta debajo de los hombros, la separación de tus manos en el suelo también debe ser como la de los hombros.
Todo el antebrazo permanece apoyado en el suelo.
Con el empuje de los antebrazos y manos en el suelo comienza a impulsar el pecho hacia adelante y hacia arriba, observa que ahora no debe haber ningún tipo de esfuerzo en tu zona lumbar, y mantén la asana durante algunos segundos.
Esta asana te ayudará de fortalecer no solo la zona dorsal, sino también la zona lumbar si mantienes el empuje de las piernas hacia el suelo.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Postura del niño Krisna



Se trata de una postura de relajación, como Savasana. Te tumbas boca abajo, flexionas tu pierna derecha dejando que la rodilla se apoye lateralmente y a la altura de la cadera aproximadamente, dejando la izquierda extendida. Flexionas el brazo derecho también y el izquierdo, o bien debajo de la mejilla (como en la imagen) o extendido al lado del tronco apoyado en el suelo y con la palma de la mano hacia el techo. Todo el tronco queda ligeramente elevado lateralmente y apoyado más sobre el lado izquierdo que sobre el derecho, tu mejilla izquierda se apoya sobre el suelo. Información del blog universoyoga

                                 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Amor



El que no ama ya está muerto
  (Arthur Schopenhauer) 


Ilustración: Catalina Estrada

viernes, 30 de noviembre de 2012

El I Ching y Jung


                                         

 

El I Ching o Libro De Los Cambios es uno de los libros más antiguos del mundo, aparecido sobre el 1.200 a.C. y posteriormente ampliado por la escuela de Confucio, aunque la base de su pensamiento es taoísta.


Es un libro de sabiduría y un oráculo que nos guía en nuestra vida dándonos una visión más completa de las situaciones. Su premisa de inicio es que todo cambia, todo muta, nada permanece quieto porque el universo (y también nosotros, nuestros sentimientos, situaciones, ideas...) está en constante movimiento, en evolución.


Tras tirar las monedas sale un número asociado a un símbolo y encontramos un texto que nos aclara en qué momento nos encontramos así como las opciones que se nos presentan ante el futuro, de forma simbólica y filosófica.


Quizás destacaría la gran sabiduría que emana de sus textos y la gran ayuda que supone enfrentar las cosas desde una perspectiva más amplia.

 

                                             

 

El psiquiatra Carl Gustav Jung (padre del psicoanálisis junto a Freud, de quien fue discípulo) constató que las respuestas del I CHING eran siempre significativas y a menudo indicaban una profunda penetración en la raíz del problema. Esta penetración resulta tan sorprendente, según Jung, que algunas veces llegó a creer, según propia declaración, en la realidad de la leyenda según la cual en las páginas del Libro se aloja un ser vivo de extraordinaria sabiduría. 

 

Expresaba Jung en 1930: “… El pensamiento que se edifica sobre el principio de sincronicidad, y que alcanza su máxima cima en el I Ching, es en suma la expresión más pura del pensamiento chino. Entre nosotros ese pensamiento desapareció de la historia de la filosofía desde Heráclito, hasta que percibimos con Leibniz, un lejano eco. Pero no estuvo extinguido durante el intervalo, sino que pervivió en la penumbra de la especulación astrológica y, todavía hoy permanece en ese nivel”