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lunes, 21 de julio de 2014

Sobre la educación

¿Qué es la educación? ¿Por qué nos educan? ¿Nos educan en absoluto? ¿Hacer unos cuantos exámenes, conseguir un trabajo, competir, luchar, siempre con una ambición despiadada, ¿es eso educación? ¿Qué es un educador? ¿Es aquel que prepara al estudiante para que consiga un trabajo, un simple trabajo, es quien lo prepara técnicamente para ganarse la vida?

Eso es lo único que sabemos hacer hoy en día. Hay muchas escuelas, universidades donde preparan a la juventud, a los chicos y a las chicas, para que adquieran conocimientos técnicos de modo que se puedan ganar la vida. ¿Es esta la única función de un verdadero educador? Tiene que haber algo más, eso es demasiado mecánico.


 



Y luego dicen que el educador debe ser un ejemplo. ¿Están de acuerdo con eso? Deberán buscar la verdad de esta cuestión, investigar. Cuando lo investiguen, verán qué hay de verdad en todo esto, de forma concreta, sin la necesidad de un ejemplo.

J. Krishnamurti, Obras Completas Tomo VIII

lunes, 10 de septiembre de 2012

Un corazón generoso, una mente generosa


Tener una mente generosa significa tener en cada actividad un gran corazón. Tener un gran corazón significa tener constantemente buenos deseos hacia los demás para que avancen. 

Tener un corazón generoso significa tener el sentimiento de ser un donador y donar las especialidades, las virtudes y los poderes que se han obtenido. Donar la riqueza del conocimiento espiritual a través de las palabras es un acto valioso, pero aún lo es más ser cooperativo en donar las propias virtudes. Ser cooperativo en capacitar a que los demás se hagan virtuosos a través de las virtudes del ser, ser cooperativo en llenar a los demás con especialidades, esto es lo que significa ser un gran donador, el que tiene un gran corazón, un filántropo.

¿Cuáles son las características de un alma con tal mente generosa? Se darán tres características especiales. Tal alma estará libre de tres cosas: los celos, el rencor y la naturaleza de criticar a los demás, o burlarse. Liberarse de estas tres cosas para siempre se conoce como tener una mente generosa. 

Los celos generan angustia en el ser y trastornos en los demás. Así como a la ira es como un gran fuego, los celos también son un fuego. El rencor nunca le permite al alma la experiencia de ser quien tiene pensamientos puros, o quien tiene buenos deseos hacia los demás. El rencor hace que el ser caiga y hace caer también a los demás. 

De la misma forma, criticar a alguien, sea como una broma o seriamente, también significa dar pesar. Es como si alguien está caminando y le empujas o le haces la zancadilla y le haces caer. Si a alguien se le hace caer de esta forma, sea pequeña o grande la herida producida, eso le hará perder coraje y le hará seguir pensando acerca de esa herida. Mientras esa herida dure, seguirá recordando a quien le ha infringido esa herida. Eso no es algo pequeño. Es muy fácil hablar sobre alguien, pero incluso la herida infringida como una broma adopta la forma de pesar. 

El alma con mente generosa y corazón generoso no tendrá estas tres cosas. Tal alma tendrá amor por servir y elevar a los demás.

Reflexiones de http://www.bkwsu.org/spain, enviadas por Marga Menargues.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Grandes maestros: ¿Quién fue Siddhartha?




Siddharta Gautama  (Kapilavastu, actual frontera entre Nepal y la India, h. 560 a.C.-Kusinagara, hoy Kasia, actual India, h. 480 a.C.) fue un príncipe indio del clan de los Sakyas, considerado el fundador del budismo.

En su biografía se mezclan distintas leyendas y tradiciones, todo lo cual imposibilita el conocimiento exacto de fechas y actos. A los veintinueve años, hastiado de su condición principesca y muy afectado por los sufrimientos de sus semejantes, decidió abandonar el palacio paterno para encontrar la causa del dolor humano y una vía hacia la libertad. Con este fin, se entregó al ascetismo más riguroso, del cual, sin embargo, no extrajo ningún conocimiento.

Tras varios años de infructuosa meditación, el día de luna llena de Vesakha (mayo del 523 a.C.) se sentó bajo una higuera sagrada en Uruvela, a orillas de un afluente del río Ganges, dispuesto a no moverse de allí hasta alcanzar el verdadero conocimiento. Éste le sobrevino durante la noche, una vez superadas las tentaciones que para alejarlo de su fin dispuso el dios Mara, y Siddhartha obtuvo la iluminación, convirtiéndose desde entonces en el Buda, que significa el Iluminado. A partir de aquel instante dedicó el resto de su existencia a predicar el dharma, es decir, la doctrina o ley suprema de todas las cosas.

Sus primeros discípulos fueron cinco ascetas, antiguos compañeros suyos, ante quienes pronunció en Benarés su primer sermón, conocido como Discurso sobre el movimiento de la rueda del dharma, y en el cual explicó por vez primera la doctrina de las Cuatro Verdades. Estos cinco ascetas fueron los primeros integrantes de la sangha («la comunidad»), la cual fue ampliándose durante los siguientes años, dedicados íntegramente por Buda a la difusión de la nueva fe. Tras escapar de un intento de asesinato a manos de su primo Devadatta, acontecido ocho años antes de su muerte, y conseguida la conversión de su esposa y su hijo a la nueva doctrina, Buda enfermó de disentería, dolencia que le produjo la muerte a los ochenta años de edad. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas y reliquias, que con el tiempo fueron objeto de culto, se repartieron entre sus discípulos más aventajados y fueron por último encerradas en diez stupas o monumentos funerarios.



Buda no dejó ninguna obra escrita. Sus enseñanzas se transmitieron oralmente hasta su transcripción, cuatro siglos después, en el Canon Pali. La nueva doctrina revelada por él otorgaba un papel secundario al conjunto de divinidades, estaba abierta a los miembros de todas las clases sociales y defendía que el ser está sometido al samsara, la rueda de los nacimientos y las muertes, en movimiento hasta que la acción (karma) no la detenga, entendiendo por karma el destino de un ser vivo condicionado por los actos realizados en sus anteriores vidas. De este planteamiento inicial surgen las Cuatro Verdades Nobles: el mundo es sufrimiento; éste deriva de los deseos humanos; el único camino hacia la salvación pasa por la renuncia voluntaria al deseo; la salvación se consigue por la vía de los ocho nobles principios: la comprensión recta, el pensamiento recto, la palabra recta, la acción recta, el medio de existencia recto, el esfuerzo recto, la atención recta y la concentración recta. Cuando el ser humano los aplica se consigue la vía media, que abre las puertas a una existencia equilibrada. El objetivo final de la existencia es el nirvana, al cual se llega tras el agotamiento del karma y de la perenne cadena de las reencarnaciones. (www.biografica.info)